El Guadalquivir cuenta su vida


El libro Yo, el río , de Germán Domínguez, convierte el caudal en una persona y describe su niñez, juventud y madurez hasta acabar en el mar.

El principal accidente geográfico de Andalucía toma la palabra en el libro Yo, el río, una obra en la que narra en primera persona puntos de interés relacionados con su historia, los problemas medioambientales o las vivencias cotidianas de la gente pertenecientes a los lugares por donde pasa su cauce. Pero toda esta trama se explica a través de los puentes que constituyen el recorrido de sus aguas. Su autor, el palmeño Germán Domínguez Romero, ha presentado en el Centro de Interpretación del Río Guadalquivir (CIRG) esta obra donde los puentes, vados, barcazas o pasarelas de madera cuentan "con textos cortos y sencillos aunque, eso sí, bastante profundos", las riquezas de este elemento natural en cuatro capítulos, anota. "Yo veía el río de alguna manera como la vida de una persona, lo comparé con la vida de cualquiera de nosotros: hay un nacimiento que es en Cazorla, el río empieza a dar sus primeros como un niño feliz vivaracho, saltarín, y llega un momento en el que baja jugando y vive una juventud plena", desgrana Domínguez.

En esos cuatro apartados, la niñez del Guadalquivir aparece entre las localidades jiennenses de Cazorla y Andújar, mientras que su juventud se desarrolla a partir de ésta última y hasta llegar a Palma del Río. La madurez del denominado río grande aparece en terreno cordobés para terminar en Sevilla, ciudad desde la que arranca la última etapa con rumbo a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y que el escritor ha titulado Buscando el mar, porque "a diferencia de nosotros, el río no muere, el río una vez que llega al océano se transforma y vuelve a nacer y vuelve otra vez a circular narrando nuevas aventuras y otras vivencias completamente diferente", apunta. Dentro de las páginas, el protagonista -el río- emplea "un lenguaje muy sutil" al hablar de los peligros medioambientales y vertidos de residuos que le afectan al objeto de que el lector juzgue por sí mismo, ya que "sería imposible detallar todos los problemas medioambientales que han surgido en torno al río Guadalquivir", mantiene el artífice de la idea. Entre esos avatares que ha sufrido el Guadalquivir, se encuentran algunos incidentes como los vertidos de alpechín a principios del siglo XX, la práctica de "casi todos los pueblos a la hora de verter los residuos sólidos urbanos en los taludes del río o la presencia de escombros en las aguas bajo esa creencia de que el río se lo tragaba todo", añade. Sin embargo, como reconoce este biólogo palmeño, "el río una vez que se agrede, se enfada y nos devuelve con creces todo el daño que le estamos haciendo".

Otra acción perjudicial también ha sido la mano del hombre con esa manipulación del cauce del Guadalquivir al construir presas y embalses, lo que ha supuesto "graves problemas medioambientales" a especies como la anguila, que no puede remontar el río desde la puesta en marcha de por la presa de Alcalá del Río (Sevilla) y, con ello, "todo el ciclo biológico de la anguila se perdió", precisa el biólogo palmeño. Lo mismo ocurrió con el esturión. Hasta principios de los años 70 existió en Coria del Río (Sevilla) una fábrica de caviar, pero la sobrepesca y la sobreexplotación influyeron de manera negativa.

El libro conjuga textos entendibles para cualquier público junto a un elaborado reportaje fotográfico elaborado por el hijo del autor, el fotógrafo Germán Domínguez Ursola. "Creo que es el único documento hoy por hoy que tiene fotografiado todos los puentes, pasarelas, barcazas, todo está detallado en el libro", considera.

En esa relación de ilustraciones, metáforas y alguna licencia novelística, el Guadalquivir agradece acciones en su beneficio como la recuperación de su entorno gracias a limpieza de sus cauces, de los taludes o con la siembra de esas zonas donde desapareció el sotobosque. "Creo que hemos conseguido transmitir la verdadera esencia del río. Pienso que es una buena manera de acercarse al Guadalquivir y de acercar el río a las poblaciones por las que pasa", concluye el autor.