Un museo vivo sobre la naranja

La alcazaba almohade de la localidad de Palma del Río guarda en su interior un trozo del producto insignia del Valle del Guadalquivir: la naranja. Dentro del edificio histórico, al amparo de la muralla, van cogiendo forma 41 variedades de naranjos junto a una fuentecilla que les aporta un ambiente de sosiego y armonía a un fruto digno de los mejores cultos.
En 2014, con la remodelación del espacio, el Ayuntamiento palmeño proyectó un espacio donde plantó naranjos como base para que después fuesen injertados y se obtuviesen las variedades más representativas de la zona, una tarea de la que se ha encargado José Antonio Leal, junto a la ingeniera agrónoma María Reyes; esta última ha sido la encargada de investigar sobre las variedades. Ahora, el visitante tendrá la oportunidad de recorrer esta muestra de árboles clasificados por grupos en función de la tipología de naranja: blancas, nave, mandarinas o clementinas, sanguíneas -o sangre- y otra de limones y pomelos. A todas las anteriores, se unirán cinco variedades que están pendientes de añadirse.
Durante la presentación de esta colección citrícola, el alcalde, José Antonio Ruiz Almenara, manifestó su idea de "darle mucha difusión histórica a la naranja" y confió en que esta exposición sirva "como una especie de banco genético". Por eso, "tenemos que intentar en Palma ser pioneros en actuaciones de la naranja", apostó el regidor. En ese sentido, la idea del Consistorio se basa en hacer de la localidad palmeña un centro de interpretación de dicho producto mediante dicha divulgación y acciones en forma de publicaciones -catálogos y fotografías-.
En este pequeño rincón también está presente la huerta palmeña con la naranja cadenera -variedad autóctona de la localidad-, comuna o la caracara -una navel temprana-. Una de las más vendidas, la salustiana, también tiene cabida en este terreno de arte agrícola. La directora del Museo Municipal, Reyes Lopera, detalló que "los pequeños injertos están prosperando" y añadió que cada naranjo cuenta con una información específica, además de un código QR para que los interesados puedan recabar más datos desde el móvil.
Con esta exposición al aire libre, en el origen de la Villa de Palma del Río, el cítrico adquiere otra perspectiva novedosa y sirve para plasmar no solo su diversidad sino al mismo tiempo su historia e importancia para un territorio.