ENCUENTRO CON LA ASOCIACIÓN DE VECINOS “EL TAMOJAR”.


En el Mohíno hay 64 viviendas, algunas dobles con alrededor de 125 habitantes. Ha llegado haber hasta 240 personas. La AAVV tiene aproximadamente el mismo número de socios que de habitantes, habiendo un socio por vivienda. La explicación es que los hijos y familiares que se van del lugar, siguen siendo socios y mantienen el contacto. Ellos organizan las festividades más señaladas como la Cabalgata de Reyes con su cartero real, la Candelaria, el Día de Andalucía y la fiesta más notoria que es San Juan que es una verbena. Hace años se instalaban hasta atracciones de feria. Aparte de esto, llevan a cabo diferentes actividades para los vecinos como talleres de manualidades, cursos de cocina… Ahora ha bajado de forma notable el dinamismo de estos eventos, aunque se mantienen.
Nuestro contacto hoy es Francisco Espinosa Aguilar de 60 años, natural del Mohíno, está casado y con dos hijos. Es el Presidente del Tamojar. Se ha dedicado siempre al campo. El único periodo que falto del Mohíno fueron los 14 meses que estuvo en la mili. Este núcleo se asienta en una vereda de carne o vía pecuaria. Es un barrio fruto del asentamiento de emigrantes andaluces provenientes sobre todo de Almería. Antes de la guerra, era todo olivar y hacía falta mucha mano de obra para la recolección. Todas las viviendas eran chozos. Los dos cortijos que daban más trabajo a los braceros eran el Mohíno Bajo y el Mohíno Alto. Después arrancaron todo el olivar.
A partir del año 47 comenzó el cultivo de regadío; algodón, maíz, lino, relacionado con el cual había piscinas e instalaciones donde lo transformaban. Los naranjos que ahora constituyen el paisaje típico del territorio, se plantaron hace 20 años. Por esas fechas, los chozos se convirtieron en casas. Con Antonio Maraver, ya en la democracia, se convirtió en una barriada bien urbanizada. Poco a poco se asfaltaron las calles y se construyó la plaza. Llegó ha haber una línea de autobús propia aunque se extinguió por falta de usuarios. Ahora todo el mundo tiene coche.
El problema es que la gente joven se está marchando. Tan sólo hay tres matrimonios jóvenes. Francisco pone el ejemplo de sus dos hijos que también se han trasladado a Palma. Muchas de la viviendas se habitan sólo en el verano. Tampoco hay terreno para hacer viviendas, por lo que este barrio no va a crecer mucho más.
En definitiva, son como una gran familia, que junto con la asociación pretenden seguir trabajando para mantener las actividades para que las personas del Mohíno vivan lo más a gusto posible.