El aeromodelismo es su gran afición.


El aeromodelismo se asemeja al manejo de un avión real. Volamos con los mandos invertidos que es más difícil y vivimos los vuelos como un piloto de verdad.
Nuestro vecino José Antonio Morales Morales tiene 51 años, es fotógrafo, está casado y tiene dos hijas. En esta ocasión no nos va a hablar de fotografía, sino de gran hobbie: el Aeromodelismo.
Desde pequeño se despertaba por las mañanas con el sonido de los aviones de fumigar de Sebastián Almagro que hacía pasadas por el cielo de Palma e incluso hacía piruetas encima del pueblo. Estando en el colegio ya le gustaban los aviones. Su afición le viene además de ver a otros aficionados de la localidad. Comenzó joven, con 12 años. Desde entonces ha ido avanzando poquito a poco.
Él apenas salía de casa y no sabía que existían los aviones teledirigidos. Los veía sólo por la tele. Hacía aviones con los palitos del algodón de azúcar y los palillos de los polos que conseguía. Con materiales de desecho hacía la estructura. Los recubría con papeles de seda finitos de su madre. Entonces las maquetas volaban a mano o con motor a goma enrollado y que al desliarse hacía que el avión avanzara. Eran aviones pequeños de 75 cts. Era absolutamente autodidacta.
Todavía conserva el plano de su primer avión. Lo compró con los ahorros de mucho tiempo cuanto tenía 15 años. Pensó que venía montado como en la imagen de la caja. Cuando la abrió y vio solamente palitos, algunas tablas y un papel se preguntó ¿Esto cómo va a volar? Le parecía imposible montarlo. Entre otros amigos y él lo construyeron en verano. Como no podía volarlo dentro del pueblo y no tenía medios para desplazarse, su hermano que tenía bicicleta con otro amigo fueron a volarlo al campo y le trajeron tan sólo las ruedas. Quedó la goma, la hélice y algunas partes.
Le trajeron otro e inmediatamente hizo otro con madera de chopo que le proporcionaba su tío que era carpintero. Entre él y su hermano compraron un motor diesel alimentado por combustible. El siguiente con motor de explosión consiguió elevarlo un metro porque el motor no podía soportar el peso. Después de todo esto lo abandonó y se fue a los 18 al servicio militar.
En la mili construyó otro A medias con su hermano compró una emisora, y un motor. Aprendió a base de porrazos. Se rompía el sábado y el domingo ya estaba otra vez preparado. No había nadie que les echara una mano. Entonces no había casi nadie en el aeromodelismo en Palma. Los había pero eran de otro nivel.
En total supera los veinte aviones, cinco comprados y el resto fabricados por él. Si los ha comprado es porque no ha encontrado los planos del modelo o es muy complicado y la diferencia con construirlo es poca, pues así no merece la pena. Ahora mismo construye muy poquita gente. Rompen, se hunden y dejan el hobbie. Con los años se va cansando. A veces se frustra porque quiere seguir avanzando pero económicamente no es sostenible. Destaca hechos por él una Cessna Agwagon (avión de fumigar), un DR1 Triplano (como el del Varón Rojo), o su Citabria (avión americano de ala alta). El más grande que tiene es un velero a motor que tiene 4 metros de envergadura. Han sido más los éxitos que los fracasos sino no seguiría con esta afición al aeromodelismo.

Ahora tiene un proyecto nuevo un Grumman de 3 mts. de envergadura. Un biplano amarillo como los que hay en Faasa. Ha ido allí y ha hecho fotografías. Ha comprado el plano en E.E.U.U. por Internet y le han tardado tres semanas en llegar. Tiene para distraerse unos cuantos años. Para hacerlo coge datos de todos sitios; de internet, revistas y a través de fotografías del modelo real. Motor de 100 cc. un motor con bastante potencia. Un avión grande.
Los materiales que usa son diversos. Mayormente la samba. Los aviones grandes soportan más pino, haya, dependiendo los lugares done estén puestas. En la bancada del motor, en el tren de aterrizaje. La madera de balsa. Entelado con un plástico termo-retráctil con una capa de silicona finita que se adhiere bien a la madera. Usa un de dos componentes. Los motores tiene que comprarlos sobre todo en China. Salen muy baratos. Prefiera los motores a gasolina porque es más barato el combustible, huele menos, mancha menos, más limpio y más fiable. Más práctico en todos los sentidos. El motor de gasolina el sonido es mucho más real y los aviones grandes necesitan más potencia. También tiene motores de cuatro tiempos. No le gustan tanto los eléctricos aunque son mejor para los que empiezan, son más limpios, y ocupan menos sitio. Con una simple batería cargada ya es suficiente.
La edad hace que vuele menos, construye más y pasa más tiempo construyendo. Da mucha más satisfacción que el vuelo de un avión grande que se asemeja más a la realidad que una maqueta pequeña, que es cuando se empieza.
Suele salir a volarlos los fines de semana en la cuesta del butano, en la finca de Guzmán (próximo a las placas solares) Es socio del club de aeromodelismo de Palma del Río. Estuvo en la directiva cuando empezó. Luchó entre otros, por conseguir un lugar para volar. Ha enseñado a muchos jóvenes. Ahora tiran del carro otros.
Nos apunta que es más difícil volar un avión maqueta que un avión real porque no estás en él. Él ha volado con Sebastián y lo primero que hizo fue dejarle los mandos del avión diciéndole que si era aeromodelista sabía pilotar. Cuando se ha montado con cualquier piloto para hacer algún reportaje fotográfico aéreo no han dudado ni un momento en dejarle los mandos. Los pilotos estrellan los aviones teledirigidos porque se invierten los mandos al ver el avión de fondo cambian los mandos, la profundidad. El cree que también sienten lo mismo.
Su mujer lo conoció con un avión en las manos. Le dijo que si se comprometía con él, sabía a que atenerse, él era un niño con sus juguetes, que es la percepción de la mayoría de la gente. Dice que a los 51 años ya no lo cambia nadie.