NADIE ALCANZA ALTURA CON UN SOLO VUELO. SIN EDUCACIÓN NO HAY DESARROLLO

No existen pueblos ni países en el mundo que hayan logrado el tan ansiado desarrollo social y económico sin haber hecho previamente esfuerzos importantes en el plano educativo. En otras palabras, sin educación no hay desarrollo.
Habría que preguntarse ¿Qué es educar? Comparto plenamente un concepto que aprendí siendo estudiante del colegio Salesianos de Lima. Para los curas Salesianos (verdaderos arquitectos de gente de calidad) educar no es otra cosa que preparar a los seres humanos en general para que obren habitualmente bien, con libertad y sentido social.
Nacemos humanos aunque en realidad no lo somos sino hasta después y esto debido a que no basta con nacer humano sino que fundamentalmente tenemos que llegar a serlo y, el aprendizaje se nos presenta como el medio a través del cual los hombres podemos llegar a mejorarnos los unos a los otros. Aquí estriba la importancia de la educación que nos debe motivar a ser más, en lugar de pensar en tener más. Implicando así mismo el hecho de “ser más” un compromiso para ayudar a los otros a “ser más”. No olvidemos que ser humano consiste también en la vocación de compartir lo que ya sabemos y de esta manera hacernos socialmente válidos ya que nuestra existencia tiene sentido a partir de la relación con nuestros semejantes. Desde esta perspectiva la educación no solo es transmisión de conocimientos, es además formación para la vida, siempre en relación con los demás. Creo que hay consenso de que el objetivo prioritario de la educación es formar hombres con una base sólida en valores para vivir en sociedad.
Pero ¿Cómo preparar a nuestros hijos para que puedan ser mejores personas y mejores ciudadanos?
Hay que hacerlos fuertes para que puedan salir de las dificultades y fracasos adecuadamente, que hagan de las frustraciones un desafío y no una tragedia.
Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad, los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.
La autoridad no debe humillar. Básicamente lo que es el niño o el joven hoy será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial. No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento.
Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a "sentir la falta de" y arreglárselas por sí mismos. Hay chicos que no juegan su deporte si no tienen zapatillas de “marca”. Si no aprendes a carecer no aprendes a arreglártelas. Aunque tengamos para darles el 100%, los chicos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen de chicos, les será muy difícil de adultos y allí sí que van a sufrir y nosotros también con ellos. ¿Cómo les enseñamos a carecer? ¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! ¡No hay otra manera! Si no ¿cómo sienten la falta de? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser ingratos. Aprenden a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos.
En esta tarea la responsabilidad de los padres y docentes es inmensa. El ámbito familiar (el hogar) juega un rol protagónico en el proceso educativo. Este contexto es ideal para inculcar y cimentar valores básicos para la construcción personal. De aquí se desprende aquello de que en el sentido más estricto de la expresión, educar es “hacer” ciudadanas y ciudadanos auténticos, responsables, honestos, solidarios, trabajadores y comprometidos con la paz y la justicia. Pero el esfuerzo de los padres no basta, la escuela también debe cumplir una destacada labor. Lo que debe perseguir la escuela es la formación de sujetos con buen juicio para elegir lo mejor y actuar acorde a la dignidad humana. Esto representa el principal fin al que debe tender la educación, y no reducirse a la mera transmisión de conceptos y contenidos porque cuando la educación se refiere sólo a esto último, los sujetos que se forman podrán tener muchos conocimientos, sin embargo no estarán preparados para hacer uso de su libertad, pudiendo devenir con relativa facilidad en el mundo de la corrupción y delincuencia.
Construyamos hijos luchadores, no debiluchos sobreprotegidos. Que se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para mejorar. Recuerden que nadie alcanza altura con un solo vuelo. También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños para que sean buenos de corazón. Importante también es estar convencidos de que ser
triunfador no equivale a tener "dinero o propiedades", triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán ser felices y hacer felices a otros.
Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos realizados y exitosos. Los padres tenemos la gran responsabilidad de criar hijos que transformen nuestra sociedad.

Mediador - Sociólogo (*)
pepecastillocastillo@hotmail.com